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viernes, 20 de mayo de 2011

Obra destacada año 2010

Crítica a la obra de Teatro “La Amante Fascista”

Por Marcela Piña
Cabe señalar que “La amante fascista” es un texto muy bien logrado, en el que la ironía y la política son las protagonistas. Está escrito desde todos los lugares comunes que pueden existir para aquellos chilenos que compartieron el periodo histórico comprendido entre 1973 y 1990, logrando así un reconocimiento de país notable.

Durante la obra volvió a mi memoria un recuerdo muy particular de mi infancia. Mi mamá tenía una amiga muy “facha”, siempre hacía comentarios poco gratos, halagando sin pudor al  dictador Augusto Pinochet. Recuerdo perfectamente que un día viendo televisión en compañía de ella, comentó: “Ese fue el gran error del tatita, dejar a todos estos comunistas vivos, ¿por qué no los mató a todos?”. En ese instante me di cuenta de la tremenda distancia, de la brecha opinante que dividía al país. Me sentí igual al escuchar los textos de Chato Moreno en esta obra.

“La amante fascista” invita al espectador a sumergirse en la vida de Iris Rojas,  una mujer cruel, pinochetista y fascista, de 45 años, de clase media baja, esposa de un oficial de ejército (Ricardo), quien cumple misión en Panamá, instancia aprovechada por Iris para tener una relación sentimental paralela con el Señor Espina, el Dictador. A Iris le encanta sentirse poderosa y con el Señor Espina, ella cree obtenerlo.

Esta figura del “dictador” es una de las grandes ironías a través de la obra de Chato Moreno. El señor Espina adquiere diferentes personalidades, ya que él mismo es también algo así como el Sr. Espina de La Oficina del “Jappening con Ja”, programa creado en 1978 durante la dictadura militar y que llegó imponer valores fundamentales en tiempos de dictadura: el exceso de poder, el castigo a la inoperancia, la desobediencia y la completa humillación.
“La Amante Fascista”, es la última obra del dramaturgo chileno Alejandro Moreno (nacido en 1975) y dirigida por Víctor Carrasco. Chato Moreno reside en Nueva York hace más de tres años y quien  ha escrito varias piezas teatrales, entre las que destacan, “Todos saben quién fue”, “La mujer gallina”, “Sala de Urgencia” y “La vagina de Laura Ingalls”, “Norte” (Mejor Montaje Teatral por el Círculo de Críticos el 2008).
El “Jappening con Ja”, llegó a ser un referente mediático en Chile muy importante, de los creadores del Dingolondango, esta serie de humor blanco fue uno de los muchos programas cuyo objetivo era distraer y evadir la feroz y silenciosa batalla que vivía Chile día a día. Ejemplificadora era la sumisión de “Gertrudis” (la secretaria tímida y “perna”) y la prepotencia del “Sr. Zañartu” y “Espina”  o “chupa medias” (Jefe de la oficina y su principal subalterno). Eran para todos actitudes normales y validadas por el país completo, encontrando varios de los personajes en las oficinas de todo Chile, surgiendo un simulacro de estereotipos entre los funcionarios públicos y privados.

La protagonista de “La amante fascista” es interpretada por la ex Ministra de Cultura Paulina Urrutia que es extraordinariamente brillante y versátil cuyo personaje se construye en una permanente y delirante contradicción. Al ver la obra se podría inferir que fue escrita para que ella la actuara, porque  el nivel de interpretación es de alto vuelo con infinitos matices.

Durante una hora y media Iris revienta todos los íconos y recuerdos más dolorosos de la dictadura militar, destruye la canción “Te Recuerdo Amanda”, de Víctor Jara para simplificarla en que es una canción de desencuentros domésticos y que Manuel no desapareció, sino que se fue con otra mujer. Asimismo, señala que los detenidos desaparecidos no son sino esposos aburridos que escapan de sus mujeres, todo en un ambiente e interpretación muy descalificadora, ridícula e irónica.

La nueva obra de Alejandro Moreno, viene a refrescar la dramaturgia política que ha escrito sobre la dictadura en Chile, Chato Moreno revisita una historia antigua desde otra arista nunca antes abordada, una mujer de extrema derecha, ambiciosa, conservadora y arribista que vive en una villa militar en una provincia del norte de Chile, junto a su hijo. Ella ha dedicado su vida a la institución militar. Una vez más, la dramaturgia de Moreno habla desde la provincia: el Norte, lugar árido, solitario y alejado, logrando describir la desolación, abandono y frialdad máxima de un personaje desalmado.







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